martes, 17 de julio de 2007

1º PARTE




1º PARTE



Que se presenta, en estas dependencias libre y voluntariamente al objeto de ser oído en declaración a tenor de los hechos acaecidos a partir de la fecha 1 del mes 1 del año 0.


Que el abajo firmante da su consentimiento para que esta declaración sea utilizada por el presente ministerio y su servicio de Política Infecciosa en la evaluación de los actuales planes de prevención epidemiológica y los diferentes gabinetes de Análisis de riesgos e Infraestructuras de contención infecciosa.

Que por la presente es informado de la inmunidad jurídica sobre los posibles delitos derramados de la consiguiente declaración según ley 29/0010 . Hecho que se refrenda en acta aparte.

Que preguntado ¿Como recuerda el comienzo de la infección? Responde:

(se trascribe ):

Vaya ... había intentado bloquear estos recuerdos .... pero bueno creo que es importante que analicemos los fallos que cometieron .... que todos cometimos.


Soy .. bueno era trabajador en el ayuntamiento de mi ciudad, en las últimas elecciones mi partido político había sacado un buen resultado y yo fui puesto al frente de una concejalía de deportes, en aquel momento tenía 46 años y mi vida discurría monótona y sencilla como la de tantos otros ..

En estos últimos meses he hablado mucho, con otros supervivientes, he escuchado como sucedió.. como comenzó todo, y bueno ... yo lo viví de otra manera. Digamos que no tuve tiempo para hacerme una idea de que algo se nos echaba encima, digamos que la dura realidad fue la que se me echó encima.



Mi mujer trabajaba como enfermera en el turno de mañana en un ambulatorio privado, los militares como otros muchos funcionarios, tenía un acuerdo por el cual eran atendidos en dicho centro. A los pocos días de la revuelta en Rusia, militares médicos fueron enviados para colaborar en tareas humanitarias, no duraron mucho puesto que las situación se les fue de las manos enseguida, varios de ellos regresaron heridos, uno de ellos, un capitán cirujano, fue atendido en la unidad de quemados del ambulatorio.


Una gran quemadura cubría su pecho y según mi mujer me contó, presentaba mordiscos en los brazos y piernas... los médicos le dijeron a la familia del capitán que había sido algún tipo de animal, pero ellos sabían que no había sido así.



La mañana siguiente después de que llegase el militar, llevé a mi mujer a trabajar antes de dirigirme a ayuntamiento. Teníamos por costumbre aparcar en el área reservada para personal sanitario justo enfrente a la puerta principal y tomarnos un desayuno rápido en la cafetería antes de despedirnos. La quería, la quería mucho.



No recuerdo muchas cosas que sucedieron durante estos años, pero en cambio, recuerdo claramente lo que sucedió aquella mañana, nunca lo podré borrar de mi mente.



A las siete de la mañana se hacía el relevo al turno de noche en el hospital, sería las siete menos veinte cuando llegamos, después de tomar el café, mi mujer se despidió de mi con un beso y un "te quiero hasta la tarde". Yo me quedé unos minutos más terminando de leer el periódico, alucinado con las noticias que estaban llegando de Daguedestán.


Un revuelo me sacó de mi lectura, algo había pasado. El personal del Hospital corría de un lado para otro, gritaban pidiendo que viniesen los de seguridad.


Al parecer, cuando se hizo el relevo en la planta de quemados algunos pacientes habían atacado a las enfermeras....cuando escuché eso, enseguida entendí que Rosa estaba involucrada, por lo que subí corriendo las escaleras hasta la planta de quemados. En esos segundos pasaron por mi cabeza mil cosas, ¿habría sido algún paciente de psiquiatría fugado? algún familiar descontento? no tenía sentido, los pacientes no podían haber sido. La mayoría de ellos estaban tan sedados por sus heridas que un camión de mercancías podría pasar por aquella sala sin que se inmutasen.



Cuando llegué a la segunda planta lo primero que vi fue a dos vigilantes de seguridad, porra en mano, empleándose afondo con cuatro pacientes, les golpeaban con sus porras... ahora casi da risa ..pero en aquel momento .. Dios .. necesito parar unos minutos .. no

puedo seguir.



Gracias por el vaso de agua.. ya estoy mejor, bueno, ¿por dónde iba? si ya….. Llegué a la segunda planta y dos vigilantes estaban aporreando a cuatro pacientes, bueno usted ya sabe cómo se comportaban estos "pacientes" . Los vigilantes les golpeaban con furia y ellos no retrocedían ni un milímetro, avanzaban, agarrándoles y mordiéndoles una y otra vez. Yo no entendía que podía haber sucedido para que se comportasen así, tenían las facciones desencajadas y parecían no estar afectados por las inmensas quemaduras que cubrían sus cuerpos. Estaban medio desnudos y parcialmente mutilados.

Recorrí la sala de quemados con la vista hasta que la encontré. Mi mujer estaba sentada en el suelo de la oficina de enfermeras, sangraba abundantemente por el cuello pero todavía estaba consciente. Sin prestar atención a la trifulca a la que ya se habían sumado seis vigilantes más, ayudé a mi mujer como pude, le taponé la herida mientras que le preguntaba ¿pero qué ha pasado? ¿Quién te ha hecho esto? fue entonces cuando se me abalanzó por uno de los enfermos.


Me agarró con muchísima fuerza por la espalda, recuerdo que pensé ¿pero bueno, pero este hijo puta que se ha creído? le voy a dar unas hostias, me da igual que esté churruscado. Me di la vuelta rápidamente y le agarré con fuerza por el cuello, no entendía por qué no me pegaba y solo intentaba morderme. Recuerdo aquellos pensamientos, razonamientos lógicos en otra era....pero...ya no.

En aquellas fechas pesaba casi veinticinco kilos más que ahora, y la verdad es que estaba como un toro. Le di dos golpes en las costillas que hubiesen tumbado a un hipopótamo y pero el hombre ni se inmutó. También le asesté varios puñetazos en la garganta, gracias a dios que instintivamente golpeé allí y no en la boca o la nariz. Si lo hubiese hecho, casi seguro que no estaría aquí ahora. Pero aquel tipo parecía que estaba hecho de acero. Por último, le acerté con una patada frontal con la que si pude sacármelo de encima por unos segundos, los suficientes, para coger a mi mujer en brazos y salir corriendo hacia la planta baja donde estaba urgencias.

Cuando pasé al lado de la trifulca, varios celadores ya se habían unido a la misma y tenían arrinconados entre todos, a los pacientes contra una pared utilizando bancos del pasillo, camas de las habitaciones y todo lo que tenían a mano para intentar controlarlos. Les dediqué un fugaz vistazo a sus caras cuando pasé, estaban todos perplejos con lo que estaba sucediendo, pero valientemente le plantaban cara a los engendros, gracias a ellos, a su sacrificio, pude llegar a urgencias con mi mujer en brazos.


Escuché sirenas de policía acercarse y no dejaba de subir personal del hospital intentado colaborar con los vigilantes y celadores.



Ahora, con lo que se, puedo imaginar lo que sucedió aquella noche en la sala de quemados del ambulatorio. El capitán médico llegado de Daguedestán falleció durante la noche, y a causa de las mordeduras que había recibido se reanimó convertido en un no muerto. Mató a las enfermeras de servicio y luego se dió un festín con los internados...uno a uno.. solo espero que aquellos infelices estuviesen suficientemente sedados para no enterarse de nada. No me puedo imaginar el sufrimiento de alguien postrado en una cama con grandes quemaduras en su cuerpo, siendo consciente de que un ser infernal se estaba comiendo vivos, primero a tus compañeros, y que pronto, inexorablemente tú serías el próximo, sin poder huir. Sabiendo que las únicas personas que te podrían ayudar, las encargadas de velar por ti, yacían en el suelo con medio cuerpo devorado, en fin ... como todo lo que sucedió a partir de ese día ... horrible.


Quedaron atrapados dentro de la sala el capitán y los pacientes que no devoró por completo, lo que restaba de la noche. Las puertas estancas, diseñadas para mantener la zona totalmente limpia, impidió que aquellos monstruos extendiesen la infección por el resto del hospital. Probablemente el personal del hospital estaba acostumbrado a que gritos y gemidos saliesen de aquella sala.


Cuando mi mujer llegó a la sala y abrió la puerta con intención de relevar a sus compañeras, abrió las puertas del mismísimo infierno....

Y así es como recuerdo el comienzo de la infección

(funcionario ): Esta bien señor 95.628 por hoy hemos finalizado

Conste y certifico.

En Tenerife 23/03/0012


1 comentario:

Anónimo dijo...

koo tu historia esta muy interesante de momento la leere espero verla en pelicula xD

pd:www.queleesignorante.blogspot.com